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CD. JUÁREZ... SIN MAQUILLAJE AUTOR: PAULINO ARREOLA Ciudad Juárez, Chihuahua, México Bienvenido a la Página oficial del libro: Cd. Juárez... sin maquillaje.
Comentarios realizados por el autor del libro Cd. Juárez... sin maquillaje con motivo de la presentación oficial el 13 de octubre de 2006 en el vestíbulo del Palacio Legislativo de la ciudad de Chihuahua, Chih.
Muy buenas noches a todas las damas y caballeros que hoy nos acompañan en este precioso y muy significativo palacio legislativo de la ciudad de Chihuahua. Gracias a todos ustedes por darse la oportunidad de asistir a la presentación en sociedad de este mi segundo hijo literario. Ya crié muchos árboles, sembré tres hijos y hoy me toca empezar a cultivar un libro para sentirme completamente realizado como habitante de este planeta. Antes que nada deseo empezar por agradecer a todas las personas que de diversas maneras contribuyeron a la realización de este evento. Quiero agradecer primeramente a la Lic. Margarita Muñoz, por brindarme la oportunidad de realizar en este recinto la primera presentación de mi segundo libro: Cd. Juárez… sin maquillaje. A la Mtra. Conchita Franco Rosales tengo que agradecerle doblemente: primero, por aceptar hacer ese precioso y emotivo prólogo de este libro, y segundo por estar hoy acompañándome como comentarista del mismo. Agradezco al Mtro. Humberto Quezada Prado sus atentos comentarios de las narraciones y poemas que incluyo en este esfuerzo literario. Así mismo, doy las gracias a la Srita. Alicia Gallegos Casas, por aceptar la invitación para declamar mis primeros intentos de escribir poesía. Al Sr. Martín Reyes, de Doble Hélice Ediciones, debo agradecerle el cuidado y profesionalismo que mostró en todo el meticuloso proceso en el que juntos, él y yo, intentamos mejorar este producto para que transmitiera exactamente el mensaje que quiero dejar al mundo. Agradezco especialmente a mi hermana Adelaida Arreola Arreola, quien con su imagen al óleo titulada: Sin maquillaje superó lo que con palabras yo intenté decir de la ciudad que me vio nacer. ¿Cómo nació este libro? Este libro es producto de una evolución, semejante a la que estoy experimentando en lo personal. Como escritor, reconozco ser un aprendiz, pero un aprendiz muy dedicado que aspira a evolucionar en el arduo camino de las letras; un aprendiz que cree que todo lo que uno se propone en su mente puede algún día convertirse en realidad si se paga el precio y se está dispuesto a sufrir las consecuencias. En mi evolución como escritor lucho día a día y noche a noche para lograr que con el tiempo algún escritor famoso me reconozca como su igual, como su compañero en la ruta de talar árboles para convertirlos en ideas que ayuden a la humanidad a comprenderse y valorarse para así elevarse hasta la excelencia. Así como yo estoy evolucionando, este libro ha pasado por varias etapas: Inicialmente intenté que fuese un libro que tratara temas como el miedo, el terror, el pavor, el pánico; en fin, intenté hacer un libro de fantasmas y lloronas que se aparecen a mitad de la noche. Primero escribí de muertos que se le aparecen a los niños durante la noche y los obligan a salir a la calle y lanzar pares de zapatos a los cables de la luz y del teléfono. Escribí de la bella mujer que se aparecía en mi salón de clases, según dicen los habitantes de El Sauzal, D. B., en donde trabajé algunos años como profesor de primaria. Un día, después de haber escrito varias de esas historias “aterradoras”, a mi cerebro se le agotaron las ideas de cómo asustar a la gente que leyera mis libros de descabezados, de monstruos, de aparecidos. Entonces, decidí escribir de desaparecidos. Así fue como inventé la historia titulada 24 horas, en la que una mujer de 18 años narra en su agonía sus últimas 24 horas de vida. Conforme transcurrían los meses del 2005, en ciudad Juárez se hacía cada vez más común el encontrar mujeres y hombres asesinados en el desierto que la rodea, en los terrenos baldíos y hasta en las calles de la ciudad. Así que no me fue difícil continuar escribiendo historias de desaparecidos. Cada historia que se narra en este libro es verídica y puede ser consultada en los archivos de las radiodifusoras, de los periódicos y de las televisoras tanto locales como nacionales. Sin embargo, debo aclarar que todos los nombres y lugares que se mencionan en estas narraciones y poemas fueron cambiadas para evitar lastimar a las múltiples víctimas y familiares de aquellas que han sufrido las consecuencias de la violencia y la falta de seguridad en ciudad Juárez. Aunque en la mayoría de estas historias inventé los detalles a partir de las noticias que se hacían públicas a través de los medios de comunicación, debo confesar que dos de las historias que aquí se narran me fueron contadas en primera persona por las propias víctimas. A ellas, agradezco la confianza que me tuvieron al narrarme sus tragedias, a pesar de lo doloroso que fue para ellas el recordar a detalle sus traumas. El libro evolucionó de tal manera que hubo momentos en los que hasta tuve miedo de publicarlo. Tuve dudas respecto a la manera en la que mis vecinos, mis maestros, mis padres y todos los habitantes de ciudad Juárez lo tomarían. Por momentos pensé que no había razón para publicar un libro con historias conocidas por la generalidad de la población. Así que, queriendo hacer algo diferente con la información que tenía de primera mano, acabé escribiendo el libro de forma que en vez de mencionar los hechos al estilo de los periodistas, quienes narran con lujo de detalles las tragedias de la gente y describen los sucesos tal como aparecen, intenté narran esos mismos acontecimientos tratando de verlos desde la perspectiva de las propias víctimas o de sus familiares. Así nació la historia de Catita, en la que es precisamente la madre quien, desde su barrera de no aceptación de la realidad, narra lo acontecido a su hija de siete años de edad. Casi al final del libro viene la historia de El tendedero, en la que se narra lo que puede acontecer cuando las familias están desintegradas y avanzan justo en la línea del fracaso emocional y de la tragedia de un matrimonio disfuncional en el que los más perjudicados resultan ser siempre los infantes. Escribí historias en las que el sentimiento de desconfianza hacia las autoridades se acrecentaba y la falta de credibilidad hacia los gobernantes y las policías en todos los niveles era cada vez mayor. Escribí historias de violación de mujeres, de secuestros, de tortura tanto de hombres como de mujeres; historias verdaderas de narcotráfico, pandillerismo, corrupción en las esferas de gobierno, etc. Así pues, en este libro, aunque en varias partes se aclara que no es una denuncia, y en realidad no lo es, porque como dije antes, no se puede denunciar lo que ya todos dan por hecho, pretendo más bien hacer un llamado, casi un grito desesperado hacia todos los habitantes de la ciudad para que despierten de esa indiferencia en que casi todos hemos caído a causa de la creciente violencia, tan frecuente que ya no nos asombra en lo más mínimo. Cuando niño, veía películas en blanco y negro. Me gustaban las películas de guerra, de acción; como aquellas en las que un solo individuo mataba a cincuenta con una sola pistola. Soñaba con ser el héroe, el protagonista de aquellas películas. Pero conforme fui creciendo, cada día noté que las violentas escenas de las películas empezaban a hacerse realidad en ciudad Juárez. Sin embargo, aquellos sucesos se veían todavía como algo muy lejano. No era común tener un vecino, un familiar, un amigo que estuviera involucrado en cosas ilegales, en violencia, en asesinatos. Pero paulatinamente, mi ciudad me ha mostrado una nueva cara que jamás pensé que fuera posible. Poco a poco las noticias en la televisión ya no eran extrañas, incluso en mi colonia, amigos de mi infancia y familiares empezaron a aparecer cada vez más en la realidad que jamás se debió permitir que sucediera en esta ciudad. Mi casa está más grafiteada que el Umbral del Milenio, aquel que está ubicado a la entrada de la ciudad. Mi llavero tiene más llaves que el de un conserje de escuela o que el llavero de un custodio del CERESO. Mis ancianos padres fueron levantados a la salida de la clínica del ISSSTE y fueron abandonados en otra colonia minutos más tarde, después de haberles robado la cartera con unos cuántos pesos. Afortunadamente salieron ilesos y pudieron contarme su experiencia.
La violencia en ciudad Juárez
ya no es sólo cosa de película, es la realidad que a diario se vive aunque no
queramos verla. Juárez es considerada una ciudad próspera, con oportunidades para todos, con empleos, con cada vez más escuelas, con oportunidades para ser la mejor frontera de México; que bueno que así sea. Aún así, existen tantos rezagos y pendientes como la pobreza extrema, alumbrado público insuficiente, falta de redes de agua potable, escasez de vivienda; sin embargo, el problema mayor parece ser el de la seguridad para sus habitantes. Me resisto a aceptar que hemos perdido nuestra ciudad para dejarla en manos de los criminales, pero lo que más me preocupa es que haya gente que quiera ocultar esta otra realidad, la realidad del ciudadano común que no puede contratar guardaespaldas. La realidad del ciudadano que arriesga la vida hasta con el simple hecho de caminar por las calles de la ciudad para ir de su casa al trabajo. Por eso este libro se escribió sin maquillaje, sin demagogias, sin mentiras, ni falsos pudores. Es un libro natural que emerge de los temores de un ciudadano originario de Juárez. Lo curioso, si así se le puede decir, es que cada día más lugares del estado y del país se están pareciendo a Juárez. No sé que va a hacer cada uno de ustedes para ayudar a salvar nuestras ciudades de ese terrible mal que es la inseguridad social, solo sé lo que voy a hacer yo. Primero, dar a conocer este libro para que cada vez más gente se sensibilice con la problemática social y actúe en consecuencia. Segundo, a partir de este día no usaré vestimenta color blanco porque eso significa la paz, la tranquilidad y las virtudes, que escasean en Juárez. Vestiré de negro porque estoy de luto junto con los familiares de todos los hombres y mujeres, niñas y niños que han sido victimas de la violencia en ciudad Juárez. Conforme vea que mi ciudad vuelve a ser la ciudad que me heredaron mis padres, empezaré a vestirme nuevamente de colores para mostrarles a mis hijos que hay paz y tranquilidad en la ciudad que les heredo. Finalmente. ¿Por qué hacer la primera presentación de este libro en Chihuahua y no en Juárez? Dice el dicho: Nadie es profeta en su tierra. Por eso quise empezar mi recorrido por el estado de Chihuahua, precisamente en la capital, para que los habitantes de ésta y de otras ciudades comparen y quizás encuentren cada vez más semejanzas con lo que actualmente acontece en Ciudad Juárez. Creo que debemos hacer algo urgente, pues no quisiera algún día estar escribiendo un libro que se llame: Chihuahua sin maquillaje, o peor aún, México sin maquillaje. Gracias por su atención y sobre todo por lo que cada uno de ustedes se lleva para que reflexione en compañía de su familia.
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Ultima Actualización de Página Wednesday, 05 de September de 2007 04:09:29 PM