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CD. JUÁREZ... SIN MAQUILLAJE AUTOR: PAULINO ARREOLA Ciudad Juárez, Chihuahua, México
Paulino Arreola en este su segundo libro publicado: Cd. Juárez... sin maquillaje aborda problemáticas actuales y dolorosas para la ciudadanía en general y para las familias de las víctimas en lo particular: las muertas de ciudad Juárez, la violencia en sus diferentes manifestaciones, los nacionales en su intento por pasar al otro lado y por supuesto del narcotráfico.
Aunque su propósito no es hacer una denuncia, el libro, desde mi perspectiva, alcanza otro importante propósito: sensibilizar al lector a través de los relatos que constituyen la parte medular de la obra, pues nos recuerda que no debemos permanecer pasivos ante estos acontecimientos que laceran a la sociedad y paulatinamente van destruyendo el tejido social.
Desde hace más de una década, en muchas partes del mundo no es un misterio que la muerte de mujeres ronda en muchas ciudades. De manera más enfática se han conocido los casos de la ciudad fronteriza de Juárez, Chihuahua. Ello ha provocado preocupación creciente en la sociedad, ya que, según datos que aportan los medios de información, se han producido más de 350 asesinatos, lo que ha dejado un profundo sufrimiento en sus familias, alterando su vida diaria, así como la de la propia ciudad.
En Cuidad Juárez hay una alta concentración de maquiladoras, venidas del otro lado de la frontera, la mano de obra que ocupan es barata, principalmente de mujeres jóvenes. A esta ciudad han llegado familias procedentes de otras entidades en busca de un trabajo que les permita lograr mejores condiciones de vida, algunas han encontrado en ella la peor de las tragedias: la pérdida de un ser querido; en otras han sido testigos de la muerte de mujeres, en su propia colonia, que no se han atrevido a denunciar por el temor a represalias de las pandillas de adictos que arruinan la vida de la barriada; esta situación, el autor lo describe con detalle en el relato: Temores fundados. Los protagonistas del relato Arturo y Verónica, su esposa, se lamentan: “…maldita ciudad esta, mejor nos hubiésemos quedado en Veracruz, por lo menos allá no estaba tan feo el ambiente de la ciudad.”
Violencia y agresión es la constante en los asesinatos de los que da cuenta el libro. En éstos, el papel del fuerte ha sido representado por el hombre y el débil ha sido otorgado a la mujer. Esta situación es descrita en los relatos Berenice y 24 horas. En este último, además aborda otro problema común: el abandono del padre. “Es media noche ya y las estrellas me hacen sentir melancólica y triste. Me recuerdan la noche que mi padre se marchó para siempre de casa. Yo solo tenía siete años y me quedé llorando hasta el amanecer, mirando por la ventana para ver si él se arrepentía de haberme abandonado. Yo quería verlo volver.” Esta es otra de las muchas máscaras con las que se disfraza la violencia que acecha a la familia, situación de conflicto que recae directamente en la mujer-esposa al asumir el relevo vacante y junto con ello las consecuencias: económicas, psicológicas y sociales, que se esparcen como plaga por todo los rincones del hogar.
El tendedero aborda otra forma que adopta la violencia familiar, la que tiene sus orígenes en las pésimas relaciones entre la pareja y las repercusiones que tiene en los hijos, cuando la madre descarga en ellos todo el rencor acumulado. Que no viene siendo más que la manifestación de la impotencia causada por las humillaciones y vejaciones que durante su vida en pareja ha sido sometida en su condición de mujer.
Ser mujer, madre soltera y con problemas económicos son otros de los elementos que se enlazan en el relato Maestra Adela, quien no obstante de contar con una carrera profesional, el sueldo no era suficiente para cubrir los gastos, de allí que decidió buscar otro empleo para desempeñarlo en contra turno. Una tarde, después de salir de su trabajo en una escuela, se dirigió al centro de la ciudad en busca de otra oportunidad de empleo. Existen muchos casos de personas que salen a buscar la vida y encuentran la muerte, la maestra Adela, quizás fue uno de ellos, pues jamás regresó. Su hermano, también profesor, teniendo como apoyo la solidaridad de los compañeros maestros y otras personas la han buscado, pero se encontraron solo con el silencio. Impunidad es el adlátere elemento recurrente en los relatos.
Las mujeres muertas son niñas y jóvenes, ellas han sido victimas de la violencia. Sus cadáveres aparecen días, semanas o meses después en terrenos baldíos o en parajes poco frecuentados, en otros casos no han aparecido. Todos los casos han conmovido a la sociedad, pero aún más aquellos en los que las víctimas son niñas. Con gran sensibilidad Paulino Arreola lo plantea en el relato titulado Catita, el caso de la niña que desapareció de la tienda de la esquina y “… un día apareció muerta en las afueras de la ciudad…”. En su narración da cuenta del sufrimiento de sus padres y sobre todo de la no aceptación de la pérdida de la niña por parte de la madre. Conmovedor el caso que presenta.
En otro de los relatos, Paulino Arreola aborda otro problema en donde las víctimas son hombres. Ciudad Juárez en su condición de ciudad fronteriza es el paso de emigrantes latinos y nacionales hacia el sueño americano, sin embargo la franja fronteriza, delimitada en el caso de Juárez por el Río Bravo, es testigo de la muerte de hombres cruzando como mojados y en otros víctimas de narcotraficantes, problemática que de manera conmovedora narra el autor en los relatos Cautivo y Paisano. Conmoción, desconcierto, dolor e inseguridad, son apenas algunos de los sentimientos que vienen a la mente al leer y escuchar sobre los asesinatos de niñas, jovencitas y hombres en Ciudad Juárez, Chihuahua.
Cada uno de estos homicidios es indignante por sí mismo; representan uno de los más graves episodios de criminalidad de los muchos que ha sufrido el país, así como un grave desafío de seguridad pública. Con todo, los casos no juzgados son tan indignantes como los propios asesinatos.
El último de los relatos da cuenta de una violación, de la que sobrevive la víctima, pero a lo largo de los años ella carga con un profundo resentimiento hacia sus agresores. Se trata de un sentimiento negativo que la llevó a perder la tranquilidad y la paz interior, con ello los que estaban a su alrededor sufrían las consecuencias. Asistir con un terapeuta permitió a la protagonista del relato titulado Primera sesión perdonar a sus agresores, este fue un acto que le permitió aceptar “… que los traumas de su pasado no los había ocasionado ella, sino personas ajenas, y que por lo tanto ella no debería sentirse culpable…”
Finalmente solo me resta decir que el libro me cautivó, sin tener el detalle preciso de los sucesos, pues no es crónica periodística como el autor me comentó, estos son tratados con una gran sensibilidad que ante todo rescata la parte humana de las víctimas y de sus familias. Además resulta un fino detalle incorporar en cada uno de los relatos un poema referido al mismo suceso.
Ma. Concepción Franco Rosales Chihuahua, Chih., 14 de abril de 2006. |
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