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Los hijos de la violencia Autor: Paulino Arreola Arreola Cientos de hombres y mujeres de todas las edades y clases sociales han sido ejecutados en los últimos meses en ciudad Juárez, dicen las autoridades que fue porque “tenían nexos con el crimen organizado”; lo cual no ha sido probado, al menos no en todos los casos, pero tal declaración conlleva la injusta y estúpida sentencia que irremediablemente destruye la imagen y la honorabilidad de gran parte de aquellos ejecutados y sus familias.
Con tal declaración, el gobierno en turno pretende hacer creer que ya no tiene tanta urgencia de darle cuentas a la comunidad acerca de la violencia, porque se transmite la idea colectiva de que de alguna manera “ellos se lo merecían,” como si la muerte fuese el castigo para los que infringen la ley o para las víctimas inocentes de la inseguridad en la ciudad; inseguridad esta que, en gran medida, ha sido ocasionada por la corrupción, ya por complicidad o por omisión de los gobernantes.
Una vez hecha la declaración de que el muertito tenía nexos con el crimen organizado, también los ciudadanos se forman una idea errónea y hay quienes hasta se atreven a declarar que “eso pasa por andar en malos pasos,” o “Dios castiga a los que equivocan el camino.”
Pero, independientemente de eso, y a reserva de comprobar si el ejecutado era inocente o culpable de algo, ¿qué se está haciendo para ayudar a las otras víctimas, a los hijos de la violencia?
Por cada ejecutado hay por lo menos dos inocentes que
quedan desprotegidos, según estadísticas de promedio de hijos por familia
presentadas por INEGI.
La familia, al menos en ciudad Juárez, está cambiando
rápidamente de ser una institución encabezada por papá y/o mamá a ser una
familia en la que los abuelos o tíos se están haciendo cargo de los hijos, si no
es que éstos acaban concentrados en orfanatorios, o en el peor de los casos
abandonados a su suerte.
En cualquiera de los casos, el daño moral y sicológico
que los hijos de la violencia soportan a partir del hecho violento en el que
quedaron huérfanos de padre o madre, se va traduciendo en peores relaciones
sociales con sus vecinos, con los compañeros de escuela o de trabajo; pero sobre
todo, en el sentimiento interno de amargura y frustración que los acompañará
para toda su “huérfana” vida.
Estos “hijos de la violencia” en ciudad Juárez, si no
son atendidos apropiadamente y a tiempo, pueden convertirse en un futuro cercano
en la generación de la guerrilla, en la generación del golpe de estado, en la
generación que apoye desde el exilio la invasión de cualquier país a este
territorio mexicano, porque no entenderán otras maneras de recuperar el orden y
la paz social y de mantener el orgullo por la identidad nacional.
El tema de los hijos de la violencia es grande y tiene
tantas aristas que no es posible tratarlo apropiadamente en una carta o artículo
periodístico, pero sirva esto para que los que “saben” enciendan el foco rojo
que alerte a los que “pueden”, y así salvar a los que “sufren.” Para terminar, amenazo con escribir en el futuro cercano un artículo titulado “Los criminales también tienen madre.”
Paulino Arreola http://conejoimpotente.blogspot.com/ escribe@paulinoarreola.com *********************************** OTROS ARTÍCULOS |
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Ultima Actualización de Página Sunday, 08 de June de 2008 11:25:10 AM